La Dirección Meteorológica de Chile ya anticipó que el próximo verano vendrá con temperaturas sobre lo normal en la zona norte y centro, con episodios de calor extremo que podrían superar los 40 grados de índice térmico. Para una farmacia, una droguería o una bodega de productos farmacéuticos, eso no es solo una noticia del clima: es un riesgo directo sobre el stock.
Septiembre es el mes para revisar el equipamiento, no enero. Cuando llega la primera ola de calor y el termómetro de la sala de ventas pasa los 25 °C, ya es tarde para descubrir que nadie estaba registrando la temperatura. Esta guía resume qué exige la normativa chilena y qué revisar ahora.
Qué exige la normativa chilena
El Instituto de Salud Pública es claro en sus instructivos de autorización sanitaria: las farmacias deben contar con equipamiento que asegure el almacenamiento de productos farmacéuticos a temperatura ambiente no superior a 25 °C, y refrigeración entre 2 °C y 8 °C para los productos que lo requieran.
La Guía de Buenas Prácticas de Almacenamiento y Distribución (Norma Técnica N° 147) agrega que los recintos deben estar secos y bien ventilados, manteniéndose en el rango de 15 °C a 25 °C. Para los productos que sí requieren cadena de frío rige la Norma Técnica N° 208, junto con la RE N° 6590 del ISP. Y el punto que suele olvidarse: la normativa no pide solo que la temperatura sea correcta, pide evidencia registrada de que lo fue.
Por qué el verano rompe la cadena en el punto más simple
En la práctica, los problemas de verano casi nunca están en el refrigerador de vacunas. Están en los puntos que nadie mide:
- La sala de ventas o el mesón, que en una tarde de enero puede superar los 30 °C aunque el aire acondicionado esté encendido.
- La bodega o trastienda, muchas veces sin ventilación y con techo que radia calor toda la tarde.
- Las estanterías junto a un ventanal con sol directo, donde el envase recibe bastante más que la temperatura ambiente.
- El corte de luz de fin de semana: si nadie recibe una alerta, el refrigerador queda horas fuera de rango y el lunes no hay forma de saberlo.
- El traslado entre local y bodega en vehículo sin control de temperatura.
Una planilla firmada dos veces al día no cubre ninguno de estos escenarios: no registra lo que pasa de noche, ni el fin de semana, ni durante el corte de luz. Un registrador de datos sí.
Qué revisar y con qué equipo
- Identifica los puntos críticos antes de comprar: sala de ventas, bodega, refrigerador y cualquier estantería expuesta a sol directo.
- Mide temperatura y humedad, no solo temperatura. La humedad afecta a comprimidos, polvos y envases primarios. El RC-51H registra ambas variables y se puede solicitar con verificación según NT 208/147, que es el documento que pide el fiscalizador.
- Define alarmas por rango: sobre 25 °C en ambiente y fuera de 2-8 °C en refrigeración.
- Si el local queda solo de noche o el fin de semana, necesitas aviso remoto. El RCW-360 Plus es un monitor inalámbrico que sube los datos a la plataforma Elitech iCold y dispara alarmas remotas, así el corte de luz se sabe cuando ocurre y no al día siguiente.
- Revisa la vigencia de la verificación de tus equipos actuales y agenda la renovación antes de diciembre, cuando la demanda se concentra.
- Guarda los reportes. En una auditoría no sirve el dato en pantalla: sirve el historial exportable.
Prepararse en septiembre cuesta bastante menos que perder un lote en enero, y deja la documentación ordenada para cualquier fiscalización de temporada alta. Si quieres revisar qué equipo calza con la realidad de tu local, puedes ver el catálogo completo o escribirnos y lo evaluamos contigo sin compromiso.
